Nunca engañes a un pelmazo ateo

 Nunca engañes a un pelmazo ateo

Texto (y anécdotas miserables) por Dexter Petrelli

Esta historia, para no perder la costumbre, se llevó a cabo hace años, y una de las protagonistas (además de mí, que por alguna razón aparezco en todas mis historias) fue una ex novia de la que ya he hablado antes en twitter. En esta ocasión particular, estábamos en su casa viendo las temporadas de Dr. House en VCD (¿se acuerdan lo de la verga que eran los VCDs?), cuando de pronto ella puso pausa a un capítulo en el que alguien no tenía lupus y me dijo «¿Y si nos vamos de viaje?»

La voltée a ver un poco molesto porque quería saber si Dr. House iba a descubrir mágicamente lo que tenía el paciente en una conversación con Wilson que no tuviera nada que ver, y le contesté a mi entonces morra «Estaría cool, pero pues soy pobre» (Como si eso no fuera obvio por el hecho de que estábamos viendo algo en VCDs). «Pero hay viajes que no son caros», me dijo. «Por ejemplo, el año pasado yo fuí a un como road trip a Guanajuato, y estuvo muy cool», agregó.

Levanté mi ceja como queriendo decir «A ver, dime más» con un toque delicado de «Pero es provincia and you know how I feel about that»
«Ajá, o sea, te llevan en la noche, subes el cerro del cubilete y después te llevan un rato a Guanajuato y regresas la otra noche, ya todo está incluído y es súper barato»

Debo admitir que a pesar de mi entero desprecio por hacer cosas con la palabra «subir», no sonaba mal. Me estuvo convenciendo como por 15 minutos, como no encontré ningún motivo para negarme que no fuera «Pero me da hueva subir a lugares para después bajar otra vez», y porque quería ir a algún lado lejos de su mamá que me odiaba a morir, accedí.

Anyway, un par de semanas después, en la fecha en que era el viaje súper all inclusive a ese destino tropical paradisiaco llamado Guanajuato, me encontré a mí mismo con mi mochila, listo para ir a la aventura. La aventura empezaba con mis papás dándome ride al lugar de partida, b-b-bad to the bone, baby. Cuando nos acercamos a la dirección, mi papá me volteó a ver y me dijo «¿Pero eso no es una iglesia?» y yo le dije «Nah, estás mal, papá. ¿Por qué siempre estás mal?»

(Parentesis: Los adolescentes son la cosa más de la verga que existe en este mundo. Peor incluso que los pinches VCDs)

«Es una iglesia, mira», insistió mi papá. Me asomé por la ventana como perrito paseando y entonces lo vi:
Un montón de jóvenes católicos-cristianos preparándose para la peregrinación anual de Cristo Rey al cerro de cubilete.

«Hija… de… puta…» dije en voz baja, refiriéndome a mi entonces novia que me había engañado para llevarme a una mamada de religión sabiendo que las mamadas de religión son la cosa más fea que hay en las primarias de los legionarios de Cristo. Todo tenía sentido. Esa morra era súper mocha, y su familia aún más. Sabía también que si en algún momento me hubiera mencionado aunque sea por encimita que el viaje tenía ALGO que ver con religión, mi reacción hubiera sido gritar LOS CURAS VIOLAN, ALERTA AMBAR. Entonces hizo lo más prudente que podía hacer para convencerme: omitir verdades, como gobierno de 4T… ella tenía otros datos.

«Papá, ya no quiero ir», dije todavía en el coche.
«Tienes que ir», me dijo mi papá.
«No TENGO que ir papá, estás mal, ¿por qué siempre estás mal, papá?», le contesté.
«Tienes que ir porque ya pagué y porque no te quiero en la casa este fin de semana»

Ahora me doy cuenta de que aprovechando mi ausencia, probablemente ese fin mi papá tenía programado cogerse a mi madre en todas las posiciones del Kama Sutra que su nula flexibilidad le permitiera. O sea, como 1 posición, at best.

Sea como sea, no dejó que mi ateísmo arruinara sus planes tántricos y me bajó del coche en medio de una bola de jóvenes que aprovechaban sus mejores años para gritar alabanzas al cordero de Dios, y ahí estaba mi entonces novia. La vi con mirada de «Te quiero matar» pero a ella no le preocupó porque una de las ventajas de estar rodeado de un montón de gente que reza, es que si alguien te mata en ese momento, entras al cielo POR DEFAULT (es como ser reserva del Barcelona y aún así llamarte campeón).

Viendo que no tenía mucha escapatoria, decidí tratar de pasarla lo mejor posible dada la situación y me dejé llevar por los cánticos divinos hasta mi lugar en uno de los muchos camiones santificados que nos llevarían al Cubilete. Ya adentro, en lo que preparaba mi resignación más resignada, se subió el conductor y nos dijo «Buenas noches, yo soy su chofer, me llamo Jesús». Yo brinqué como suricata emocionada, esperando que alguien notara la ironía, pero todos los llenos-de-fe dijeron «HOOOOOOLA JESÚS»

Iba a ser un viaje muy largo.

Afortunadamente todo el camino (de madrugada, porque salimos como a las 11 de la noche) fue hecho más ligero por PINCHES CANCIONES CRISTIANAS CANTADAS A TODO PULMÓN. Ahí me enteré que alguien dejó una barca en la arena. Gran desperdicio de barca. Como a las 4 de la perra mañana, Jesús detuvo el camión y dijo «Faltan 6 kilómetros para el cubilete, aquí bajan»
«Ehh… no Jesús, llévanos hasta el puto cubilete, no mames, FALTAN 6 KILÓMETROS» dije, pero mi novia no me dejó gritarlo porque… no sé, porque Dios o algo así.

Fuí medio arrastrado abajo del camión EN EL PUTO FRÍO DE LA MADRUGADA PROVINCIANA, pero todo valió la pena en cuanto vi lo que nos esperaba en las faldas del cerro. ¿Están listos para saberlo?

«SÍ CAPITÁN, ESTAMOS LISTOS», escucho que ustedes gritan desde sus teclados.

UNA. BANDA. DE. ROCK. CRISTIANO.

Imaginen el Vive Latino pero si en vez de «Latino» dijera «Por Siempre Con Cristo En Tu Corazón» I shit you not, había gente bailando slam. Obviamente un slam casto y puro, porque pues duh, Dios, gooey. Fue en ese momento en que supe que me iba a divertir un chingo. Y fue en ese momento en que mi entonces novia comprendió el enorme error que fue llevar a alguien como yo a una lugar como ese.

La banda de rock cristiano empezó a corear una porra.

«Denme una C…. denme una R… denme una I… denme una S…. denme una T…» (Mi novia me arrastró de ahí antes de que pudiera seguir dando letras, ahora nunca sabré si al final deletrearían Cristopher Nolan).

Cada segundo que pasaba yo me la pasaba mejor porque me di cuenta de las enormes posibilidades de humor involuntario que existen cuando un pelmazo escéptico y nefasto se encuentra rodeado de un montón de gente con chingos de fe. Y mi entonces novia lo estaba odiando.

Por ejemplo, descubrí que si EN CUALQUIER MOMENTO AL AZAR gritabas «¡Viva Cristo Rey!», todos los de alrededor gritaban «¡Viva!» IT WAS AMAZING, lo hice como 40 veces en toda la subida del Cubilete and it never got old. Like Christ, who died for our sins at 33.

Eventualmente todo se volvió demasiado para mi entonces novia -que les recuerdo me llevó hasta allí con «otros datos» omitiendo que era un pedo religioso como las cifras de violencia y desempleo del 2019- y me jaló para hablar conmigo. Me echó un choro de que sentía haberme mentido, pero era la única forma de que yo hubiera aceptado venir, y pues aunque esta parte era religiosa, la excursión a Guanajuato de la noche no lo era porque nos dejaban libres, y que por favor dejara de burlarme de su fe.

«Fiiiiiiiine» le dije, «CON DOS CONDICIONES PORQUE ME LAS MEREZCO». Ella tuvo miedo, pero preguntó cuáles. «NÚMERO UNO: En Guanajuato vamos a hacer lo que YO QUIERA, sin peros» «Ok, ¿y la otra?» «¿Una última para el camino?» Me hizo cara de nefasteada pero accedió con la cabeza.

«¡¡VIVA CRISTO REEEEEEEEEEEEY!!»

«¡VIVA!»

Worth it.

Eventualmente POR FIN nos llevaron en nuestro camión de luz y amor a Guanajuato, llegamos allá como a las 6 de la tarde y Jesús (el chofer, no el cordero de Dios) nos dijo «Son libres (no agregó «hijos míos» 🙁 ), los veo aquí a las 11pm para regresarnos a México»)

Ahí descubrí que podíamos hacer lo que yo quisiera, como había sido la condición. El problema es que todo había sido un bluff, porque no tenía nada qué hacer, digo, es Guanajuato, hay como un gran total de cero cosas interesantes. No podía echarme para atrás, porque de alguna forma tenía que enseñarle a no mentirme y llevarme a excursiones cristianas a Guanajuato contra mi voluntad. Es una lección muy específica que no te enseñan en la escuela. 

O sí, la verdad no puse atención en la escuela.

«Bueno, ¿qué quieres hacer?», me dijo mi entonces novia en un tono que seguramente fue muy normal pero yo sentí como un reto y un desafío a mi hombría, porque los adolescentes son muy inseguros, como me había dicho mi papá, a pesar de que mi papá siempre está mal.

(Disclaimer: Si usted es una persona que en un futuro me está haciendo entrevistas de trabajo e investigando mi perfil en línea, omita esta parte, y si no la omite, recuerde que todos fuimos jóvenes y piense en las estupideces que usted hizo a esa edad. Juzgar es malo.)

Paniquéandome porque no se me ocurría nada divertido, de pronto recordé que una semana antes, mi primo (que llamaremos Madrián) me había regalado un ácido, porque era dealer. (Esa parte de mi familia tiene muchos pedos) El ácido estaba guardado en un papel aluminia atrás de la carcasa removible de mi celular (¿Se acuerdan de las carcasas removibles de los celulares? ¿Tengo 89 años?).

«Quiero que nos metamos este ácido», le dije a mi entonces novia. «En nombre de Cristo», agregué innecesariamente. Accedió resignadamente porque lo había prometido.

Funny thing about acid, las chingaderas se tardan como 2 ó 3 horas en pegarte, y normalmente ya hasta se te olvidó que te metiste esa madre para cuando cae el efecto. En esas 2 ó 3 horas no pasó nada interesante. Guanajuato. De pronto estábamos afuera del teatro Juárez cuando le dije a mi entonces novia «No mames, esa pinche estatua me acaba de hacer caras, ¿qué pedo, qué le pasa?» y me empecé a encabronar con la puta estatua que me estaba insultando.

Todas las demás estatuas se movieron. Y no sólo eso, estaban tratando de liberarse de su… ¿teatro? para venir a partirme la madre, seguramente por todas mis burlas a provincia o tal vez porque ellas sí eran fieles a Cristo Rey. Sea como sea, yo tenía que escapar.

Si usted ha visitado Guanajuato, en primer lugar permítame extenderle mi sentido pésame, y en segundo lugar usted sabe que junto al único pinche kiosko hay como un pasillito de restaurantes y una línea de árboles en frente, formando una especie de túnel. Mientras corría despavorido porque me estaban persiguiendo las estatuas de héroes importantes del pueblo bueno y sabio, llegué a dicho túnel. El primer restaurante tenía música contemporánea, pero en el segundo estaba un trío tocando.

Lo cual, sólo tenía una explicación lógica: era un túnel del tiempo.

Mientras más avanzabas, más retrocedías en el tiempo.

Afortunadamente, salí del otro lado en 1930, y las estatuas tardarían -85 años en encontrarme. Lamentablemente, perdí a mi morra en el presente. Pasé el resto de mi tiempo en Guanajuato atrapado en 1930, tratando de encontrar la manera de regresar al presente sin que me mataran las estatuas.

Seguí caminado por las 2 cuadras que forman todo el estado de Guanajuato, y por fin encontré a mi entonces novia, sentada llorando en una banca porque alguna alucinación de ácido la había hecho sentir mal. Pfft, pinche gente drogadicta.

Ya casi eran las 11, y el camión de Jesús nos iba a dejar abandonados en un lugar que cree que los callejones son atracciones turísticas. Tuve que gritarle a mi entonces morra para que saliera de su mal viaje y nos apuráramos. Me caga la gente drogada.

Íbamos corriendo de regreso a Jesús (love how that shit sounds) cuando de pronto recordé que no lo íbamos a encontrar PORQUE SEGUÍAMOS EN 1930. Tuve que arrastrar a mi entonces morra para cruzar el túnel del tiempo en reversa y volver al presente. Cuando salimos en el presente, las estatuas ya no estaban persiguiéndome. Seguro mi plan de regresar casi un siglo las confundió, porque soy un maldito genio.

Llégamos con todas prisas, «¡¿Dónde estaban?!» preguntó Jesús. Si hubiera sido el otro Jesús, el que murió por mis pecados, no me hubiera mirado con esos ojos tan juzgones e imperfectos. «En 1930» le dije y caminé a mi lugar antes de que viera mis pupilas dilatadas cual ano de Alejandro Fernández

El camino de regreso no tuvo eventualidades, y cuando llegamos a la CDMX ahí estaba mi papá esperando para recogerme, DESPUÉS DE HABERSE RECOGIDO A MI MAMÁ TODO EL FIN DE SEMANA, EL PERRO.

Y ésa es otra historia de la hermosa relación que tuve con esa novia. Hay más, y eventualmente las contaré.

Xanic

http://gordosprofesionales.wordpress.com

Para nosotros, comer bien es algo serio.

1 Comment

  • Muy bueno. Se merecen que alguien les deje un comentario random.

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