Siempre hay alguien con peor suerte…

 Siempre hay alguien con peor suerte…

Texto (y anécdotas miserables) por Dexter Petrelli

Definitivamente el amor no ha sido bueno conmigo.
Digo, es normal que todos en algún momento tengamos una mala cita o dos… o cien; pero a veces siento que cupido sí se ha manchado durísimo conmigo.

Las siguientes son 5 citas que me han enseñado que lo más importante de la vida es aprender a tomarse las cosas con humor, porque si no definitivamente me la pasaría llorando todas las noches.

Les aseguro que todo lo aquí contado es verídico. Créanme que el primero al que le gustaría que esto fuera inventado soy yo.

NÚMERO 5:

Una amiga me emparejó con una amiga suya, actriz de teatro.

No sólo sugirió que fuéramos a un lugar carísimo (sabiendo que yo iba a pagar, como el caballero que mi madre fascista heteropatriarcal educó), sino que en cuanto llegamos dijo que le gustaba ir ahí porque le recordaba mucho a su ex novio, otro actor de teatro, con el cual venía todo el tiempo. Después pasó toda la cita contándome cómo el teatro es una industria súper rara en la que todos se dan a todos, y cada semana actuaba desnuda con 3 de sus ex novios. Fun times.

NÚMERO 4:

Yo estaba saliendo con una morra que realmente me gustaba, y estábamos a la mitad de una cita súper cool, cuando al pendejo de mi tío se le ocurrió morirse a la verga. Así como de caerse muerto un día de la nada, el muy cabrón. Mi familia me habló para que fuera al funeral, pero yo realmente no quería irme de la cita porque la estaba pasando bomba. La morra, muy amablemente, porque es súper linda, ofreció acompañarme al velorio. Yo acepté, porque evidentemente soy un ano de persona. Llegamos al funeral, donde la pobrecita morra tuvo que conocer a TODA mi familia en estado de duelo, y soportó incomodidades como de «Hola tía, siento mucho lo de tu esposo. Por cierto, te presento a XXXXX»

I bet she had a lot of fun.

NÚMERO 3:

Estaba en mi primera cita con una morra que decidió que la primera vez que me veía era un buen momento para decirme que odiaba el humor negro, a lo cual sólo se me ocurrió decir «¿Hasta los chistes de niños con leucemia?» Su hermanito había muerto de leucemia.

But did I stop there? I’m Dexter, of course I didn’t fucking stop there. Cuando me tiró una mirada horrible y me contó lo de su hermano, le dije «Vaya, entonces hoy sólo voy a hacer chistes de judíos, no te preocupes”. Adivinen quién era judía.

NÚMERO 2:

Una morra me sugirió ir a un bar en la Juárez. Normalmente yo no voy a bares de la Juárez porque se me hacen horribles, pero pues fuí porque soy hombre y siempre hacemos cosas que no queremos porque somos unos pendejos.

La cita iba súper bien, hasta que se me ocurrió hacer una pregunta súper normal: «Oye, ¿y desde cuándo eres soltera?»; se me quedó viendo SÚPER NORMAL Y TRANQUILA LA HIJA DE LA CHINGADA y me dijo «No soy soltera, llevo como un año con mi novia»

Ahí fue cuando descubrí que 1) No era soltera (duh) y 2) Era lesbiana… no big deal, right?

Debí de haberme ido de ahí, but again soy hombre y somos pendejos por genética.

Me quedé ahí, pensando que esto de alguna forma tenía el potencial de convertirse en un trío con dos lesbianas PORQUE EVIDENTEMENTE ASÍ FUNCIONA LA VIDA REAL, entonces pues traté de seguir haciendo conversación normal. Eventualmente me dijo que había escogido ese bar porque era el bar de su novia, y quería darle celos porque «no la apreciaba.»

Ah, y por cierto, así, casual, resulta que su novia era luchadora amateur. I. Shit. You. Not.

Fue entonces que entendí por qué había un puto cabrón con bigote que me llevaba viendo con ojos de asesino desde hacía un ratote. El cabrón con bigote era su novia a punto de partirme mi madre por ser un pendejo todo pendejo.

AND NUMBER 1:

Había una morra del norte con la cual yo llevaba un par de meses medio tirándonos la onda, hasta que un día vino a la CDMX y le sugerí que fuéramos por chelas. ¿Qué podía salir sal?

Fuímos a una terracita hipster que me mama porque soy un asqueroso hipster. Pasa como una media hora y todo estaba fluyendo chingón. Buena plática, buena cerveza, buena química, todo cool as fuck.

De repente suena el celular de la norteña y me dice que si me molesta que conteste. By all means go ahead, vas, contesta. Se para de la mesa y habla por teléfono como 5 minutos. Cuando regresa le hago la pregunta obligada de «¿todo bien?», sólo que ella se queda pensativa unos dos segundos y me contesta «No, fue una llamada muy rara…»

And this is where everything went to the shitter.

«Era mi mamá, para preguntarme unos datos de una granja de heroinómanos»

«Ooooook… ¿por?», le contesté pensando que era broma, because my life is a big fucking joke anyway. «Ah, porque yo estuve en esa granja hace como un mes»

Me quedé un poco callado porque Carreño nunca me enseñó qué se le contesta a alguien que en una primera cita te dice que hace un mes era adicta a la heroína, y ella usó mi silencio para seguir hablando.

«Y pues ahorita mi ex tuvo una especie de sobredosis y como mi mamá está viviendo con él, pues quería saber a qué granja meterlo.»

Nice, qué considerada señora. De nuevo no supe qué decir, entonces seguí callado y como aparentemente los silencios le incomodaban, siguió hablando. 

«De hecho por eso vine a la CDMX, porque hace una semana llegué al depa y estaba cogiendo con mi mejor amiga, entonces me emputé con ellos y empecé a madreármela, pero él estaba drogado y me metió una putiza. Me dejó inconciente tirada en la calle entonces cuando recobré el conocimiento empecé a gritarle desde la calle y le rayé su troca con unas piedras que encontré. La verdad es que me daba miedo perder al hijo que pensé que estaba esperando…»

Supongo que ahí vió mi cara.
«… pero no te preocupes, hoy me bajó»
«… y bueno, qué chingón que no estoy embarazada, ¿no?»
Yo estaba completamente callado con cara de TE DAS CUENTA QUE ESTO ERA UNA PRIMERA CITA, ¿VERDAD?

Afortunadamente ella llenó los silencios con conmovedoras historias de su ex (?) novio…

Como la vez que los dos estaban drogados y él se la cambió a un carpintero por unos muebles, o la vez que también estaban drogados y ella despertó con la vagina sangrando en medio de una fiesta de los amigos del ex.
Again, todo esto a menos de una hora de que empezó nuestra cita.

En fin. Fue ahí que decidí que era un gran momento para pedir la cuenta y salir corriendo (figurativamente, porque yo tengo pésima condición y no corro) Ella me dijo «Ah va, ¿ya vamos a tu casa entonces?»

Algo me dijo que no era buena ida, así que le inventé pretexto y me fuí de ahí en chinga.

La morra pasó como dos semanas mandándome mensajes (de diferentes números), desde súper cursis hasta amenazas de que me iba a partir mi madre por haberla tratado así, porque nadie la iba a ghostear. Aparentemente a madrear sí, pero ghostear no. 

Así que, gente bonita; la próxima vez que tengan una cita so-so, antes de sentirse mal sólo recuerden algo:

Al menos su hermanito judío no murió de leucemia.

Buenas noches.

Xanic

http://gordosprofesionales.wordpress.com

Para nosotros, comer bien es algo serio.

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