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El foodporn es…¿Porn? Para tu cerebro sí.

El primer uso documentado del término “FoodPron” proviene del libro de Rosalind Cowards, en 1984, “Female Desire”. Muchos escritores y chefs lo mencionaron de vez en cuando durante las siguientes dos décadas, pero no adquirió su significado actual (utilizada para describir las fotografías de comida galourizadas, ultra editadas y estéticamente deseables) hasta principios de la década de 2000.

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Seguimos con el recuento del fin de semana en #Queretaro, bueno pues resulta que la primera noche cenamos en el centro comercial Antea en un lugar llamado @trashumanteantea. Es un restaurante de comida mexicana con una vuelta moderna y toques internacionales, lo que más me sorprendió del lugar fue la edad promedio de sus comensales ya que había mesas de amigos, amigas y parejas que no pasaban de los 23 😱 cosa rara para un lugar de este estilo (por lo menos a mi no me había tocado ver algo así). Asi que Bueno bebés, si andan por Queretarock y quieren ir de antro no dejen de pasar antes a este lugar, les recomiendo la costilla braseada y los esquites con frituras de maíz (tipo fritos). . . . . . . . . . #visitqueretaro #visitmexico #gastronomialocal #FoodPorn #instafood #GordosProfesionales #ñamñamñam #Foodie #foodlover #gordogram #foodhunter #livinglavidagorda #pictoftheday #yummy #foodgasm #foodblogger #foodblog #foodiegram #esdegordos #FoodPic #FoodieLife

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Hoy en instagram, la red social predilecta de los amantes de la comida entre otras cosas cuenta con más de  186 millones de fotos con el #FoodPorn.

 ¿Qué tienen en común el porn y el foodporn? Ambos son “supraestímulos”, una versión exagerada de un estímulo que tiene ya respuesta existente (como el hambre o la exitación por ejemplo).

 

Algunos científicos creen que las imágenes de comida activan el deseo, al igual que la pornografía. Un estudio de 2012, publicado por en la revista fisiología y comportamiento, por ejemplo, encontró que sólo mirar fotos de comida (estéticamente agradable) puede ser suficiente para causar un aumento en la Dopamina (en ciertos casos) y la Grelina, la hormona que causa el hambre.

Sin embrago, a diferencia de la pornografía, no se han encontrado datos que indiquen que el foodporn sea adictivo ni que aumente el deseo general de comer (No, ver comida bonita no hará que te vuelvas diabético).

Asi que si ver platillos deliciosos es tu gusto culposos síguenos en instagram como @gordosprofesionales,

Fuente: The Atlantic; What ‘Food Porn’ Does to the Brain

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